HISTORIETA
BRAINSTORMING / LLUVIA DE IDEAS
Como toda gran historia, la de
Marie y Edward empieza de una forma desafortunada, que a priori nadie sabe lo
que está pasando, el tiempo se acelera, el frío se adentra en tus huesos, y no
cualquier frío, un frío miedo por empezar una aventura. Esta historia comienza
desde la ciudad Paris, concretamente en el barrio Chateau Rouge, barrio obrero
y con alta criminalidad.
Allí vivían Marie y su fiel
compañero, novios desde hace 5 años y recién casados con 30 años, y por esta
última razón decidieron hacer un viaje a Nueva Zelanda. No iba a ser mucho tiempo
a priori dado que no tenían mucho dinero, y el poco que les quedaba se lo
habían prestado sus padres, sin embargo lo que ellos no esperaban es que ese
viaje les llegaría a cambiar la vida. Llegaron allí a principios de Agosto, el
calor era abrasador, era un flexo en medio de la selva que freía las frentes de
todos aquellos locos que decidieran pasar, pero eso no importaba, se dice que
sarna con gusto no pica, y marie y eduard estaban disfrutando mucho de su luna
de miel. A mediados de la tarde de su primer día allí llegaron a una tribu
central llamada Tukanapuju donde, siendo ambos invitados a una cena, conocieron
al chamán de la tribu llamado Caldiespi Tujmactu que les invita a tomar un
“caldito”, como decía él, que tenía unas especias que tenían resultados
alucinógenos y podrían ver si su boda iba a ser fructífera. Aunque no les hacía
mucha gracia de primeras decidieron hacer la locura de probar a ver qué pasaba.
Según tomaron el brebaje no
sintieron ningún efecto pero entonces el chamán empezó a contarles la historia
de Carlos, “el traficante de Tiburones rojos. Carlos de origen neo zelandés, es
enseñado desde pequeño a pescar y a cazar tiburones. En su etapa de
adolescencia, sus padres murieron tras sufrir el ataque de un tiburón rojo.
Desde ese momento se convirtió en un cazador de tiburones para posteriormente
venderlos por partes en el mercado negro japonés a los yakuza. Tras muchos años
cazando y matando tiburones, la policía de varios países ya no sólo lo estaba
buscando y vigilando, sino que ya poseían su paradero y horarios. Un soplón de
la policía bien lucrado por Carlos se lo contó todo y este huyó a Europa
cambiándose de identidad y queriendo empezar una nueva vida. Pasó por distintos
países, desde Grecia hasta Islandia pasando por Inglaterra Italia y España
entre otros. Su siguiente y último destino fue Francia. Acabó en París
maravillado y extasiado por la bien llamada ciudad del amor. Allí quiso empezar
desde 0 y rehacer su vida en un enfoque totalmente distinto al que había vivido
en toda su vida. Ya olvidado el rencor hacia los tiburones y siempre acompañado
por los remordimientos de todos los males que hizo en su anterior vida, decidió
solucionar esto de la mejor manera posible. Se hizo cura. Habiéndose librado ya
de todos sus “pecados”, y tras muchos años de culpa y resentimiento, llegó a él
una pareja joven con muchas ganas de emprender una nueva vida juntos, Edward y
Marie.
Cuando éstos se enteraron que
el cura que les había casado fue Carlos, exaltados y si salir de su asombro, se
fueron de donde se hallaban hasta el hotel. Al día siguiente partieron de nuevo
hacia París, su casa. Una vez recién llegados a París, fueron directos (con las
maletas y todo) en busca de Carlos con mil preguntas pendientes para a
hacerles. Cuando llegaron a la iglesia donde les habían casado, no encontraron
a Carlos por ninguna parte y tras preguntar 3 veces, les acabó diciendo un cura
que paseaba por la iglesia, que Carlos había desaparecido desde hace 3 días.
Justo cuando Marie y Edward emprendieron el viaje. Edward y Marie comprendieron
que jamás podrían encontrarle y tomaron dicha historia y coincidencia como el
hecho que les dijo el chamán sobre que su matrimonio sería totalmente
fructífero.
Realizado por César Espinar, Gabriel Aparicio y Jose Caldito
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